Thursday, August 16, 2018

Templos

Una de las.cosas que me intrigan de los templos, es para qué o para quién están construidos. Lugares de adoración a los dioses, centros ceremoniales y sagrados.

Íconos de belleza arquitectónica, epicentros de sabiduría ancestral.

Extensiones del cielo o del inframundo, cuerpos celestes depositados en la tierra con el propósito de convertirse en refugios, santuarios para quienes son dignos de visitarlos, de quienes son bienvenidos en la tierra prometida, en territorio sagrado.

Yo, un simple mortal sin linaje ni espiritualidad, me limito a rodear el templo, un simple turista, que quiere aprender, que quiere saber más sobre los misterios que guarda.

Que se sabe ajeno, que espera en el exterior sonriendo, como si los dioses le fueran a conceder la venia de poder pasear por los  pasillos prohibidos de una civilización ancestral cuyo encanto y fascinación a veces no le dejan dormir.

Wednesday, August 15, 2018

La mentira más grande del mundo

Te diría que ya no me acuerdo de ti y de tus ojos profundos que miran un poco más allá de lo que regularmente consiento.

Que no tengo memoria de tu cabello que juega y se enreda entre mis pensamientos en los momentos más inoportunos.

Que tu sonrisa, no es el suave suplicio que refleja tantas cosas que se hace imposible no mirarla.

Te diría que ya no recuerdo cómo eres, pero sería la mentira más grande del mundo.

Tuesday, August 14, 2018

Omnipresente

Siempre y en todas partes, 

aunque no quiera, 

la idea de ti 

invasiva, resiliente.

Constante y en todo momento

aunque la evada,

tu imagen,

incisiva, insistente.

A todas horas y a donde vaya

aunque me niegue,

las ganas de querer

inquebrantables, impertinentes.

Pero la realidad es distinta,

no es negociable

lo que no puede ser

implacable, omnipresente

Sunday, August 12, 2018

Suite No 1

No lo hago por el dinero, en primer lugar porque no recibo lo suficientemente y en segundo lugar por el riesgo que corro, toco en el metro como un acto de disrupción. Me gusta pensar que al escuchar a Bach en el metro, las personas se distraen, se confunden, se sorprenden o se asustan.

Cualquiera de estas reacciones los saca de cualquier estado mental en el que vengan y esto hace que el cerebro se active y por lo tanto fluya la creatividad.

He recibido muchas y muy diversas reacciones cuando planto mi violonchelo en pleno andén del metro y me pongo a tocar: sonrisas, aplausos, abucheos, burlas, palmadas de apoyo, señas groseras y la verdad es que agradezco cada una de ellas; porque cada reacción, buena o mala significa que la música los ha tocado y han salido de la rutina para prestar atención a la música y manifestarse al respecto. Esa es la finalidad del artista, trascender de tal manera que el público muestre sus emociones, se inspire, se motive, se inquiete.

Esta noche una chica se detuvo a escucharme, me miraba como si no estuviera totalmente segura de que en realidad estuviera ahí, como si fuera una aparición o la materialización de un recuerdo lejano.

Sacó un lápiz y una libreta y se puso a dibujar, (o al menos creo que eso hacia). 

Finalmente llegó un tren, me dijo adiós con la mano, se subió y de fue. Alcancé a ver que miraba a través del vidrio de las puertas mientras el tren se alejaba.

Me hubiera gustado ver el dibujo, me hubiera gustado saber su nombre, besar sus labios rojos y carnosos.

Tal vez la próxima vez, si la música nos vuelve a encontrar. Mientras tanto, seguiré tocando para ella, hasta que la encuentre o me encuentre. Lo que ocurra primero.

Tuesday, August 07, 2018

Como Juan Escutia

La velada era perfecta, la música, el ambiente, la morra que acababa de conocer, ¿no les ha pasado que platican con alguien cinco minutos y sienten que le conocen de toda la vida?. Subimos como 20 instagram stories, yo la miraba a los ojos y me reflejaba en su sonrisa. El tiempo transcurría lento, como si tuviera un pacto con Cronos que hacía que cada minuto juntos se sintiera eterno, como si por por primera vez en mucho tiempo, el viento soplara a mi favor.

La invité a la azotea, me siguió tomándome del brazo, sus palmas eran ásperas, manos de artista, su cabello, un enigma de serpientes enredadas que me llamaban, que me atraían para convertirme en piedra. Era medusa, yo Perseo.

Nos gustaban las mismas rolas, nos reímos de las mismas tonterías; yo le dediqué mi sonrisa número 4, esa que dice: no me estoy riendo de ti, me estoy riendo contigo. Todo lo que decía me parecía interesante, todo lo que yo decía la hacía sonreír.

Así que me armé de valor y me lancé como Juan Escutia hacia sus labios, el lance más valiente que una persona puede realizar, porque siempre se corre el riesgo del terrible y humillante fracaso, el fuego ardiente del infierno del rechazo, pero por otra parte, está la gloria de la correspondencia, la experiencia inolvidable del primer beso.

Y como Juan Escutia, encontré el vacío, el aire helado de la noche congelándome los pómulos, el horror de no querer abrir los ojos y saberme derrotado por las fuerzas invasoras, aferrado a mi bandera, transitaba en la caída heróica de quien se lanza por todo y se queda sin nada.

Monday, August 06, 2018

Punks roba tragos


Lo más difícil de ser punk no es el rechazo social ni el constante acoso de las autoridades, no. Lo más difícil de ser punk es conseguir un trago decente. Por alguna razón, los bartenders de esta ciudad nunca le sirven tragos a los punks. Tal vez sea porque se sienten intimidados, tal vez en alguna época olvidada hubo una separación de los clanes y ellos siguen guardando rencor, o simplemente les cagamos. El caso es que no hay forma de lidiar con ellos, y, cuando nos "hacen el favor" de atendernos, nos sirven chela tibia o martinis que no están ni shaken ni stirred.

¿Qué opción nos queda más que tener que robar tragos?.
Robar tragos no es un acto de rebeldía, no  son acciones de guerrilla urbana, mucho menos operaciones encubiertas con la finalidad de derrocar al sistema opresor, es un simple acto de supervivencia, porque por más duros que seamos los punks, por más dolor y desesperanza que nuestro corazón pueda resistir, no se puede ser punk y tener sed. No se puede hacer un llamado anti stablishment con la garganta seca, la rebeldía y la transgresión psicóloga, simplemente no son posibles sin la lubricación necesaria.

Por eso nos vemos obligados a robar tragos, a circundar las mesas buscando un pequeño descuido para asestar, con un movimiento certero, casi quirúrgico, un manotazo que despoja al incauto de su trago sin derramar una sola gota del vital líquido.
Nos llaman los punks roba tragos, pero si no lo hiciéramos, a duras penas, nos podrían llamar punks.

Thursday, March 23, 2017

Hacía calor, pero tenía frío

La vi de reojo, pero la reconocí inmediatamente, era Blanquita, mi novia del kinder, ¿cuántos años habían pasado desde la última vez que nos vimos, desde que se fue a vivir a Monterrey o Guadalajara? Mínimo veinte, pensé.

Ella jugaba voleibol de playa totalmente ajena a mi mirada, la nariz juguetona, las pecas, los caireles rojizos, no cabía sido que era ella.

Juanjo me tocó el brazo y señalando con el dedo me preguntó - ¿Cómo ves a esa morra bro'?- , -La conozco- , respondí sin apartar la mirada. -Pues presentala carnal- .

No respondí, me limité a fingir una risita, el equivalente al vete a la chingada de quien responde a un tuit, facebook u otro medio de comunicación de texto con el famoso: Ja ja ja.

Me pregunté ¿que pasaría si me encontrara con Blanquita, me reconocería, le importaría verme, sería yo, todo lo que en ese momento ella significaba para mi?.

Finalizó el comercial, regresó la transmisión en vivo desde el estadio para el segundo tiempo de un 0-0 aburridísimo, seguía lloviendo a cántaros, cuestioné seriamente porqué no suspendían el partido.
-Voy por una cobija- anuncié. - ¿Pero tu amiga está en la playa- me gritó Juanjo  burlonamente, - Si- asentí, -Hacía calor, pero yo tenía frío-.